OSTEOPATÍA PEDRIATICA

Se centra en los problemas craneales y su influencia en el sistema nervioso central. El trabajo en este campo está dedicado a liberar y facilitar la micromovilidad del cráneo y el conjunto de la relación cráneo-sacra a través de las membranas meníngeas y el papel del líquido cefalorraquídeo. Es muy efectiva en el estrés, sobretodo por su acción relajante.

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Las técnicas craneales se emplean también en niños y bebés, sobretodo cuando estos han padecido un parto difícil. Mediante el tratamiento del Cráneo y el conjunto Craneo-Sacro, podremos actuar mejorando la postura, secuelas de traumatismos, desequilibrios musculares, dolores de cabeza, vértigos y mareos, problemas digestivos, de audición, vasculares e incluso de visión.

QUÉ SON?

Durante la gestación y el parto, el feto está expuesto a distintas presiones y tracciones. Tras un parto vaginal, el bebé está agotado ya que el esfuerzo ha sido enorme tanto para la madre como para él.

Su paso a través del canal pélvico es que su cabecita esté algo deformada debido a la estrechez del canal pélvico ( es temporal, porque los huesos de la cabeza del bebé son bastante “flexibles” todavía). Generalmente esta deformación suele desaparecer en unos pocos días, en el momento en que el bebé comienza a succionar, bostezar, llorar, lo propio de un bebé. Estas actividades hacen que  los huesos vuelvan a su posición original.

No es frecuente, pero en ocasiones esta deformación craneal puede mantenerse y, como consecuencia, el bebé tiene algunos síntomas característicos. Puede llorar a menudo, estar agitado, estar irritable e incluso tener muchos gases. Hay además signos mucho más evidentes, como por ejemplo que siempre gire la cabeza hacia el mismo lado o que tenga problemas para conciliar el sueño.

Los problemas craneales aumentan cuando el parto ha sido muy lento o muy rápido, ya que ambos extremos provocan una compresión excesiva de las estructuras óseas. También son posibles riesgos que la posición del bebé en el útero no haya sido la adecuada o que se utilizaran fórceps o ventosa durante el parto. Un bebé prematuro tiene más posibilidades de tener algún tipo de problema craneal.

Si esto no se corrige, más adelante el niño puede presentar problemas en la deambulación, desviaciones de columna (escoliosis), malformaciones en dientes, paladar y maxilar, trastornos en el habla, trastornos oculares, déficit de atención o aprendizaje.

Además es posible  que trastornos frecuentes como son los cólicos del lactante, el reflujo y las alteraciones del sueño se solucionen con un buen tratamiento craneal en pocas sesiones.

Por ejemplo, una compresión en el agujero rasgado posterior (entre los huesos occipital y temporal) por donde sale el nervio responsable de las funciones neurovegetativas digestivas, el nervio vago, puede alterar la función digestiva y ser causa de náuseas, reflujo, estreñimiento y cólicos.

¿CÓMO LO TRATAMOS?

Las fontanelas craneales en los bebés se cierran hacia el final del segundo año, y el cerebro triplica su tamaño en este tiempo. Podemos ayudar a que el desarrollo neurológico en este tiempo sea óptimo ya que la parte cognitiva del bebé está por desarrollarse debido a que el córtex cerebral no está formado hasta los dos primeros meses de vida.

El trabajo de un osteópata consiste en equilibrar las membranas, suturas y líquidos, con el fin de evitar una afectación en el crecimiento del cerebro.

Ante cualquier duda, lo mejor es acudir al osteópata. Nosotros exploraremos al bebé adecuadamente y podremos detectar el posible problema.

La Osteopatía está especialmente indicada en niños porque la etapa desde el nacimiento hasta la pubertad es la que más acusa las influencias internas y externas. En estos años la evolución y crecimiento son un hecho y numerosas estructuras están en formación y consolidación. Es en este tiempo donde la Osteopatía puede aportar ventajas definitivas. El niño tiene una alta capacidad de adaptación y corrección y esto es aprovechado por el osteópata en el tratamiento craneal.

Con la osteopatía craneal actuamos sobre el sistema nervioso (también sobre los nervios craneales); sobre la linfa, por tanto sobre el sistema inmunitario; sobre cada una de las estructuras del cuerpo y sobre el sistema vascular.

La deformidad craneal se puede solucionar fácilmente con un diagnostico rápido y un tratamiento adecuado y, gracias a la osteopatía, posiblemente no se tendrá que recurrir a casco, bandas o cirugía. Aunque en ocasiones se presentan algunos casos que no son tan fáciles de resolver como puede ser la plagiocefalia (aplanamiento por un lado de su cabeza) o la escafocefalia (aspecto muy alargado en la cabecita del bebé).